Ana Orantes no se lo merece

Publicado: 27/11/2022
Autor

Fernando Pérez Monguió

Presentador de 'Acento Andaluz' en 7 Televisión y jefe de informativos de la Cadena SER Andalucía

Acento andaluz

Fernando Pérez Monguió analiza en este espacio la actualidad andaluza, con fibra progresista y corazón social

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Raquel Orantes pidió el pasado viernes 25-N “cerrar filas” y “no negar la evidencia de que las mujeres siguen siendo asesinadas” por el simple hecho de ser...
Raquel Orantes pidió el pasado viernes 25-N “cerrar filas” y “no negar la evidencia de que las mujeres siguen siendo asesinadas” por el simple hecho de ser mujeres. Así se manifestó emocionada la hija de Ana Orantes en la inauguración de una plaza que la ciudad de Cádiz ha dedicado a la mujer que fue asesinada -quemada viva- en 1997 semanas después de que se armase de valor y relatase en Canal Sur Televisión los malos tratos que sufrió desde que se casó. Este crimen horrendo fue el detonante para que España aprobase años más tarde la Ley Integral contra la Violencia de Género de 2004. Sin embargo, hay comportamientos en la actualidad que no honran su memoria y la de las 1.107 mujeres asesinadas y decenas de niños víctimas de la violencia vicaria.

Voy a perder poco tiempo en repudiar el negacionismo vomitivo de Vox. A mí no me preocupan o, mejor dicho, me preocupan relativamente los que siguen pensando que la tierra no es redonda: ya sé dónde están, quienes son y cómo combatirlos con la verdad de los datos. Lo que me enerva es la compra de su mercancía averiada. Lo que me rebela son los equidistantes que se ponen de perfil. Son los más peligrosos porque permiten o alimentan sin mancharse que algunos sectores de la sociedad asuman el argumentario nocivo y tóxico para la convivencia que escupe a diario la ultraderecha.

Frente a la violencia de género, hay que ser absolutamente dogmáticos: o blanco si luchas contra este terrorismo que mata a las mujeres o negro si permites o alientas pasos atrás. Insisto: blanco o negro, no hay grises ante la lacra de la desigualdad. Y en Andalucía, estoy ojiplático ante la decisión del Gobierno andaluz de mantener en el presupuesto de 2023 el teléfono de violencia intrafamiliar que conquistó Vox en la pasada legislatura desvirtuando esta lucha contra la peor manifestación del machismo porque son precisamente los términos que emplea la ultraderecha para negar la existencia de la violencia de género. De la misma manera, siguen pitándome los oídos tras escuchar a la consejera de Igualdad, Loles López, comparar las posiciones “extremistas” del PSOE y de Vox en este asunto.

Dos ejemplos que chirrían frente al discurso y compromiso inequívocamente nítido del presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, de lucha contra la violencia machista. Por ello, cuesta tanto entender este doble mensaje en Andalucía salvo que debamos enmarcarlo en el interés de una futura posible alianza del PP nacional con el partido de Abascal para que Alberto Nuñez Feijóo llegue a La Moncloa. Pero ni por ésas. Ana Orantes no se lo merece.

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